jueves, 10 de diciembre de 2009

PIEL PARA ENCUADERNAR


La historia de la encuadernación está ligada a la historia del curtido de la piel. Desde las primeras encuadernaciones coptas, los cueros han sido parte fundamental de los libros. Se han utilizado de casi todos los tipos, han compartido las cubiertas con cartones, con papeles prensados, con maderas en las encuadernaciones monásticas del siglo XV y con otras materias más esotéricas en los tiempos modernos. Quien quiera describir un libro antiguo o quien quiera conocer la composición de un libro moderno con encuadernación artística deberá reconocer la importancia de la piel y algunos rudimentos sobre su origen y su apariencia final.

Como la fantasía del curtidor de pieles y la del encuadernador han de ir parejas a la sofisticación de los clientes, que a veces reclaman materiales de exotismo superlativo, no es extraño ver tipos de pieles de animales exóticos como el tiburón, el cocodrilo o el búfalo.

NOMBRES DE LOS TIPOS DE PIELES:

- Piel de oveja, de carnero o de cordero: badana. Es piel de tacto suave y acolchado (por porosa), lisa como planchada y por eso sin grano natural. Suele ser la base para la pasta española y para la piel valenciana y a veces se utiliza para imitar pieles y acabados de mayor calidad (sobre todo el chagrín). Acepta el acabado mate o el brillo y soporta bien toda clase de tintes, colores y jaspeados. Es común verla aserrada, esto es, cortada longitudinalmente, quedando dividida la parte de la flor de la carnosa. So las habituales en la encuadernaión española, de poco precio, del siglo XVI.

- Piel de cabra y de cabrón o cabritillo. Es más dura, más resistente y menos elástica que la badana, tiene grano natural esparcido de modo homogéneo por toda la superficie. Es piel de gran calidad, de cierto coste y de prestigio.

- Pieles porcinas: por lo general de cerdo o de jabalí. Son rígidas, por lo general se encuentran sin teñir y así tienen un tono apergaminado o amarillento. Cuando se utiliza vista la parte de la flor es fácilmente reconocible, puesto que se aprecian los particulares folículos pilosos agrupados. Son la pieles habituales en las encuadernaciones centroeuropeas de finales del siglo XV hasta finales del siglo XVII.

- Pieles vacunas: becerro, vaca o buey principalmente. La de becerro suele presentarse en su color avellana característico, prácticamente lisa, gruesa, suave al tacto y elástica y brillante. La de vaca se conoce también con el nombre de veau, es muy gruesa, lisa y coloreada industrialmente, por lo que es difícil hacerle el granulado por miedo a perder el tinte en las estrías. El veau es la piel habitual en tradición francesa desde el siglo XVIII para la encuadernación común y suele presentarse con un suave jaspeado.


ACABADOS

Ante: Todo tipo de piel vuelta, o con la parte de la carne vista.

Badana natural o zumaque (arbusto) o pasta española: Piel de oveja, carnero, cordero: La decorada con jaspeados o con salpicados producidos por sulfato. Suele tener tonos pardos y un acabado brillante. Tiene un curtido vegetal con zumaque.

Badana valenciana: Lisa, brillante, jaspeada a trazos más lineales y arbóreos que la pasta española y por lo general con tonos más vivos que ésta. se atribuye al invento a José Beneyto y Rios (encuadernador valenciano), que la popularizó hacia 1770.

Box: Es un tipo de grano con estrías en forma de rombo. Se consigue mecánicamente con el estampado industrial. Se suele hacer sobre cabra.

Cerdo: Normalmente curtida al alumbre (sirve para fijar los tintes y aclarar el agua ). Blanca sin teñir, más rígida que el pergamino. Es habitual en las encuadernaciones alemanas del siglo XVI.

Cordobán: Piel curtida de macho cabrío o de cabra.

Correal: Piel de venado, macho, etc., curtida y de color encendido, como el del tabaco.

Chagrín: Piel de cabra de calibre fino. Tiene el grano abultado e irregular, que resulta de pasar la palmeta en varias direcciones por la parte de la carne estando la piel humedecida y doblada flor con flor. El resultado son unos granos erráticos con el tamaño de cabezas de alfiler.

Marroquín de grano largo: Piel de cabra más gruesa que el chagrín. tiene un grano más grueso que el chagrín y en una sola dirección: abierto, largo y ancho, con estrías.

Oasis:Piel de cabritillo. Muy semejante al chagrín, pero con el grano más aplastado y con las estrías de la flor más evidentes. Es piel lujosa.

Pergamino: Piel de res, limpia del vellón o del pelo, raída, adobada y estirada, que sirve para escribir en ella, forrar libros y otros usos. Así, no es un tipo de piel, sino, un curtido característico.

Piel de rusia: a) ahora piel de vaca (originariamente d becerro), tratada con corteza de abedul y con este olor como elemento reconocible. El habitual en la encuadernación inglesa desde mediados del siglo XVIII.

Piel turca: Piel de cabra. Se utilizó casi exclusivamente en las encuadernaciones de prestigio entre los artesanos ingleses (1550-1650).

Tafilete: Piel de cabra fina, delgada, muy bruñida y curtida al cromo. Tiene un grano case inapreciable y es más elástica que el chagrín. Suele presentar un acabado brillante.

Vitela: Piel de vaca o ternera, adobada y muy pulida, en particular sirve para pintar o escribir en ella. La vitela se limpia de pelo, está tratada con cal , raída y se seca bajo tensión.

1 comentario:

navas dijo...

Enhorabuena por este blog. Su contenido es muy interesante y apreciado por los aficionados y profesionales de las artes del libro.